Instalaciones deportivas que cumplen medio siglo

El profesor Rafael Guerrero, especialista cubano en levantamiento de pesas, nos ha permitido editar la versión de un artículo suyo sobre la fundación del Departamento de Educación Física y el Gimnasio Mambí de la Universidad de Oriente. El también Árbitro Internacional de Halterofilia fue el director fundador del Gimnasio Mambí, y desea compartir sus experiencias con la comunidad universitaria de la Casa de Altos Estudios oriental.

Apuntes históricos sobre el Departamento de Educación Física y el Gimnasio Mambí de la Universidad de Oriente

Por Rafael Guerrero

El desarrollo social y en gran medida el económico de los países, tienen como premisa fundamental, los progresos objetivos que se hayan alcanzado en el campo de la educación y la instrucción de sus pobladores más que en las riquezas naturales con las que cuente el país, razón por lo tanto, nadie duda que el potencial de desarrollo de la sociedad actual y de las futuras se encuentre en las aulas universitarias. Pero infortunadamente, no siempre se conoce lo suficiente sobre los orígenes de los departamentos, cátedras o facultades que son en realidad los que dan fuerza a la Universidad.

Los conocimientos sobre la evolución histórica de los elementos fundamentales, de cada universidad, no sólo son de interés en los momentos de rendirles homenaje a aquellas personas que dedicaron sus vidas al desarrollo cultural y social de un país, además son datos de sumo valor para trazar estrategias de desarrollo a largo plazo. Sin ellos, se dificulta tener una visión clara de la realidad objetiva, para cumplir con la misión que tienen en cada nación, y en cada región del planeta, las casas de altos estudios.

En Cuba, la formación de especialistas universitarios tiene su origen, justamente, en Santiago de Cuba, cuando en 1722, el obispo Jerónimo Valdés fundó el Seminario San Basilio el Magno.1 Con el tiempo, la ciudad vería crearse otros colegios e instituciones educacionales que, sin llegar a ser llamadas Universidad, hicieron posible el sueño de la educación superior laica en el oriente de la Isla. Sin embargo, aún faltaba una universidad verdadera, que dignificara aún más a la segunda ciudad del país.

La fundación de la Universidad de Oriente, el 10 de octubre de 1947, se hizo posible al amparo del artículo 54 de la Constitución de 1940, pero su estatus oficial y dotación económica lo alcanza mediante la ley 16 del 22 de diciembre de 1949. La ley 13, del 22 de diciembre de 1951, dotará al nuevo centro de su plena autonomía, y es a partir de esta etapa que se inicia en él un fuerte desarrollo profesional, que hace énfasis en el deporte y la cultura.

La Universidad de Oriente contó, en sus inicios, con un magnífico gimnasio de pesas, en el que muchos estudiantes materializaron la máxima de “mente sana en cuerpo sano”. La fundación del Departamento de Educación Física y, a posteriori, del Gimnasio Mambí, fue haciendo cumplir la misión que tienen los centros de estudios superiores, de mejorar el entorno ambientalista y social de sus regiones.

El Departamento de Educación Física

Escribir sobre el Departamento de Educación Física y el Gimnasio Mambí, es rendir homenaje al Dr. Juan de Moya Flamand, médico santiaguero, que llegó a ser Ministro de Salud Pública en 1939. Fue uno de los fundadores de la Universidad de Oriente, junto a los Dres. Felipe Salcines Morlote, Pedro Cañas Abril, Felipe Martínez Arango, Gabriel León Bizet, Max Figueroa, Ángel Viñales, Ernesto Pujals Fernández, y Enrique Soto del Rey, entre otras personalidades. La composición académica de la Universidad de Oriente, en sus inicios, muestra la salud y fortaleza con la cual nació a la luz.

Otro detalle importante que se debe destacar, es que el Dr. Juan de Moya Flamand tenía gran dominio y autoridad en el campo de la Educación Física, particularmente en Santiago de Cuba, donde fue atleta y director del Departamento de Educación Física del Instituto Santiago; razón por la cual el rector, Felipe Salcines Morlote, consideró que era el más calificado para organizar y dirigir, en la naciente universidad, la Educación Física, la práctica deportiva y las actividades recreativas.

Por aquella época, en nuestra ciudad, al igual que en toda Cuba, no se prestaba la debida atención a la Educación Física, y los políticos se aprovechaban de esa debilidad en el Sistema de Educación Nacional, para repartir los cargos de Profesores de Educación Física de las Escuelas Públicas entre sus amigos y seguidores políticos, aunque no supieran nada del tema. Para aquel entonces se podía comprar, por unos pocos pesos, en una escuela o academia privada, un certificado, diciendo que la persona había enseñado Educación Física por tres años o más en esa escuela. Había, por supuesto, algunos profesores de Educación Física altamente capacitados y totalmente dedicados a su profesión, y buena parte de estos, al menos en la ciudad de Santiago de Cuba, fueron llamados a formar parte de la Universidad.

El doctor Juan de Moya formó un grupo de trabajo integrado por verdaderos conocedores de la Educación Física y Entrenadores Deportivos, muy calificados, como Rafael “El Gato” Carbonell, para baloncesto; “Nené” Alemán, para campo y pista, “Yoyo” Cuesta para el beisbol,  y los Dres. Esteban Téllez, Esteban Cardonne, Manuel de Céspedes Mora y la Dra. Olga Fernández Leyva, para el resto de las actividades físicas y recreativas. Algunos años más tarde, también se incorporarían al Departamento de Educación Física: Amalia Cué, la Dra. Carmen Pérez Acosta, y Olegario Moreno, este último como entrenador de voleibol.

Es importante destacar que la naciente universidad se alimentó de los conocimientos sobre las actividades físicas más avanzados de su época, gracias a los espíritus de superación y concepción científica del doctor Juan de Moya Flamand. A manera de recuento, en la primera mitad del siglo XIX, la gran mayoría de los médicos y de todos los coaches o entrenadores de los distintos deportes, creía que los ejercicios con pesas eran dañinos a la salud y totalmente contraindicados para todos los deportistas. Sin embargo, esa opinión negativa sobre los ejercicios con pesas no fue aceptada en la Universidad de Oriente.

El Gimnasio Mambí

A principios de 1951, el Dr. Moya regresó de un viaje a los Estados Unidos, adonde él había ido a tomar cursos en el Springfield Collage, de Massachusetts, con el famoso especialista en Fisiología del Ejercicio Peter V. Karpovich. Este lo convenció de que los ejercicios de resistencia progresiva con pesas, aplicados correctamente, eran altamente beneficiosos, para la salud de todas las personas y, especialmente, para la de los deportistas jóvenes.

En esta etapa de mi vida, trabajaba en la Secretaría de la Universidad de Oriente, y había abierto un gimnasio de levantamiento de pesas, primero, bajo el nombre Gimnasio Milo, en sociedad con Francisco “Paquito” Contreras, quien era mi compañero de pulsada, y luego por mi cuenta, bajo el ambicioso nombre de Instituto Cubano de Salud. Cuando supe que el Dr. Moya estaba interesado en crear la posición de Instructor de Levantamiento de Pesas, en la Universidad de Oriente, le pedí una entrevista y le manifesté mi interés por esa posición, pues desde los 13 años practicaba los levantamientos olímpicos.2

En la entrevista, el Dr. Moya me hizo muchas preguntas sobre mis conocimientos y mi experiencia en el campo de las pesas o “ejercicios de resistencia progresiva”, y al final, me comunicó que debía entrevistar a muchas otras personas que también se interesaban por esa plaza, y luego me daría respuesta.

Varias semanas después, el Dr. Moya me pidió que fuera a verlo en su oficina. Debo confesar que, más que una entrevista, tuve un interrogatorio. Me preguntó, por ejemplo: ¿Qué sabe usted de kinesiología? ¿Qué sabe usted de Fisiología del Ejercicio o de la Metodología de la Enseñanza Deportiva? Mi respuesta fue: poco o nada. “Exactamente”, me dijo el Dr. Moya, “usted es el tuerto en el país de los ciegos”, y “de todas las personas que he entrevistado, usted es el que más sabe de pesas, pero para enseñar en la Universidad usted necesita más que eso”; y continuó: “la posición es suya, pero a condición de que estudie una serie de libros que le voy a recomendar, y le diré también adónde puede comprar esos libros, todos en idioma inglés, y periódicamente lo voy a examinar”… Yo accedí gustosamente, y a partir de ese momento, el Dr. Moya se convirtió en mi tutor, y mi mejor maestro. La anécdota de cómo fui seleccionado demuestra la concepción científica y humanista que reinaba, en aquellos años fundacionales, en la Universidad de Oriente.

El Gimnasio Mambí sería la materialización de la práctica de los ejercicios con pesas en la Universidad de Oriente. Tuve el honor dirigirlo, sobre bases científicas y metodológicas. Sin duda fue un nuevo tipo de gimnasio, no sólo en Santiago de Cuba, sino en toda Cuba. Primero, al aire libre, y luego en una de las naves fabricadas al final de la placa de concreto que servía de campo de básquet.

Han transcurrido ya 50 años. Recuerdo que la otra nave fue ocupada por las clases de Judo, que dirigía el profesor Antonio Fong.

 

Notas del Editor

  1. La Universidad Real y Pontificia de San Gerónimo, que más tarde se llamó Real y Literaria Universidad de La Habana, fue fundada en 1728.
  2. El autor había sido, primero, entrenador de pesas en el Gimnasio Oriente, dirigido por Enrique Calderón.

Un pensamiento en “Instalaciones deportivas que cumplen medio siglo

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