“Hemos asistido a la concreción de un sueño colectivo”

Discurso de la Rectora de la Universidad de Oriente en la Ceremonia de Entrega del Título Doctor Honoris Causa a Antonio Guerrero

10 de octubre de 2012, Salón de la Ciudad.

Estimada Mirta Rodríguez Pérez.

Estimado Rodolfo Alarcón Ortiz, Ministro de Educación Superior.

Autoridades de nuestro territorio, profesores, invitados y amigos:

Hemos asistido a la concreción de un sueño colectivo. Años atrás, al conocerse la historia de Antonio Guerrero, sus luchas, su trascendencia como hombre; desde este centro comenzó a gestarse la idea de entregarle el más importante título que confieren nuestras instituciones.

Esta mambisa universidad se honra hoy en darle a un héroe de la patria, el reconocimiento a su paso por esta casa, y sus acciones posteriores. El contexto ha sido el mejor. Hace exactamente 65 años, a pocos metros de este salón, en el edificio del Gobierno Provincial, se fundaba la Universidad de Oriente, en una mañana descrita por los presentes como “preciosa”.

Honoris causa, locución latina, cuyo significado es por causa de honor, es una cualidad que conduce al cumplimiento de sus deberes, respeto a sus semejantes y asimismo, es la buena reputación que sigue a la virtud, al mérito o a las acciones de servicio, las cuales trascienden a las familias, personas, instituciones y las acciones mismas que se reconocen. Es un alto honor para personas de testimonio social, reconocido e intachable.

Durante estas décadas hemos entregado el título de Honoris Causa a personalidades nacionales y extranjeras, como Manuel Fraga Iribarne. Por supuesto, no podía faltar en esta condición una de nuestras graduadas de mayor relevancia: Vilma Espín.

Ha transcurrido el 2012 y durante este año, hemos celebrado la vida de la institución que ha formado más de 50 mil profesionales de todos los continentes. Junto a estudiantes que prestigian nuestro quehacer, están los miembros del claustro universitario que nos enaltecen.

José Antonio Portuondo, Adolfina Cossío, Pedro Cañas Abril, Roberto Soto del Rey, Max Figueroa, Herminio Almendros, y Francisco Prat Puig – diseñador de esta histórica instalación que nos identifica como santiagueros -, son algunos de los ejemplos de profesores que honraron este sueño colectivo.

Más recientemente, hemos llevado a cabo importantes tareas que han sido el reflejo de las demandas de nuestro tiempo. La expansión de la educación superior en toda la región oriental, primero y en la provincia Santiago de Cuba después; la colaboración internacional y otras misiones trascendentales; el desarrollo de proyectos encaminados a la solución de problemáticas técnicas y sociales; la incesante búsqueda de la pertinencia institucional; las acreditaciones de programas… ninguno de ellos habría sido posible sin el comprometido, luchador y siempre sacrificado claustro de la Universidad de Oriente.

La historia que podemos mostrar, acciones como la que acabamos de llevar a cabo, son nuestra mayor responsabilidad. Esta Universidad surgió del apoyo popular, y únicamente allí es donde encontraremos nuestra razón de ser: en la solución, desde nuestras abarcadoras tareas, de las necesidades que la sociedad genera.

Preservar, promover y desarrollar la cultura, implica que seamos comprometidos con nuestro tiempo. Estudiar la historia, nuestro pasado, nuestros orígenes y diseñar y soñar el futuro que debe ser sustentable para legar a otras generaciones. En esa imprescindible búsqueda del conocimiento, los profesores son el pilar que garantiza la construcción de obras indispensables, que serán las únicas capaces de salvar nuestro mundo, como han hecho hasta hoy.

Hemos reconocido esta mañana a un profesor, Antonio Guerrero Rodríguez, que también es un héroe, que también es un hombre cabal e íntegro. Y lo que espera cada alumno, cada padre, cada madre, lo que espera la sociedad que nos fundó, es que los profesores universitarios sean héroes, hombres y mujeres cabales, que más allá de enseñar, eduquen. Que no sean meros trasmisores del conocimiento, sino que lo multipliquen, lo recreen y lo conviertan en parte de la vida cotidiana. Ni más ni menos es nuestro reto.

Es de esa envergadura la tarea que tenemos como institución, en aras de cumplir con el pueblo que posibilitó que estuviéramos hoy aquí. Es así como cumpliremos con nuestra misión social y humanista con Santiago, con Cuba y con el mundo.

Algunos días atrás, recibimos la gentil respuesta de una de las personas que ha dado vida a la Universidad de Oriente; al ser invitado a nuestras celebraciones por el 65 aniversario. Estudiante, profesor y rector de esta casa de altos estudios, Carlos Amat Forés ha ocupado otras responsabilidades en nuestro país, entre ellas, director de la Asociación Cubana de Naciones Unidas. Comparto con ustedes un fragmento de su carta, puesto que constituye un homenaje a todos los que han posibilitado el desarrollo de la Universidad en los tiempos más recientes:

“Mi paso por la Universidad de Oriente durante los cinco años de la carrera dejó en mi huellas imborrables que en gran medida han marcado el rumbo seguido en el resto de mi vida. La formación profesional era exigente y el espíritu predominante era enaltecedor de valores humanos, éticos, patrióticos y sustentaron y enriquecieron aquellos años juveniles en que, junto a la alegría de vivir, consolidaron el concepto del deber”.

Testimonios como este podríamos reunir muchos, pero lo más importante está en la obra que cada uno de nosotros puede desarrollar en ese espacio de búsqueda de la verdad, del conocimiento y de la independencia que se creó 65 años atrás.

Generaciones nacidas y formadas, a partir del triunfo de la Revolución, aprendimos en cada piedra honrosamente esculpida, en cada obra iniciada y concluida, el latir de los mejores sentimientos.

En su poema “Sólo pretenden”, con fecha 4 de febrero de este año, refiriéndose a sus versos, Tony nos dice:

…..no revises sus métricas y rimas.
No les importan falsedades bellas,
solo pretenden escalar las cimas
donde conversan palmas con estrellas…

Hoy sentimos a Tony, así de cerca, con sus poemas, entre nosotros, entre las palmas y las estrellas.

Es esta la Universidad que ha entregado hoy el honroso título de Doctor Honoris Causa en Ciencias Técnicas a un Héroe de la Patria.

Mambisa, heroica, cubana.

¡Muchas gracias!

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